Infidelidad



Deja todo en su lugar: la comida a medio hacer en la heladera, dos pantalones y una remera en el ropero, y el hijo en la escuela.

Hay un quiosco en la esquina: compra un cospel, una barra de chocolate, dos chicles. Se sienta en el banco de la plaza que no sabe nombrar.

Saca un sobre. Lo abre. Saca la carta y lee. Sonríe primero, y después llora sólo lo necesario. Saca una foto, del mismo sobre, la apoya sobre su pierna y la plancha con la palma de la mano.

La pone frente a su rostro, la aleja, la mira un rato: hay dos personas. Una sonríe. La otra mira al costado.

Con un dedo recorre las arrugas del papel, y tapa la única sonrisa.

Guarda todo en el sobre. Se levanta, se va.

Se hace tarde, termina un encuentro. Queda un banco vacío. Queda un niño en la escuela, la comida a medio hacer.